Jardín botánico de Bahía Solano es un proyecto familiar de los Puerta

La propiedad de los Puerta está siendo repoblada con cedros huino, choibás, robles y abarcos, entre otras especies.

Tiene 168 hectáreas y se encuentra a orillas del Pacífico. Ya la Red de Jardines Botánicos de Colombia lo reconoció, al igual que el Instituto Humboldt, esta semana.

A orillas del océano Pacífico se levanta el que promete ser el jardín botánico más extenso del país y tal vez uno de los más ricos del mundo en especies

El jardín es un proyecto familiar. Aurelio Puerta, un empresario de Medellín, tuvo su primer contacto con la zona de Bahía Solano hace dos décadas. Y desde entonces va dos o tres veces al año a pescar con sus amigos.

Así fue llevando también a su esposa Adela y a sus hijos Sergio -que ya era mayor- y a la pequeña Luisa Fernanda, que hoy ya tiene 26 años.

A Aurelio lo cautivaron los grandes marlins y a Sergio lo enamoraron las cascadas y los árboles, tan grandes que se necesitan varios hombres para abarcar su diámetro.

Las mujeres se vieron también atraídas por un sinnúmero de especies de orquídeas y bromelias. “El jardín botánico está hecho -dice la menor de los Puerta, refiriéndose a la cantidad de especies- sólo hay que organizarlo”.

Todo empezó hace 17 años, cuando Aurelio y un amigo compraron 39 hectáreas en la región.

Sergio, el más ecologista de la familia, ya casado con una mujer igualmente apasionada por la naturaleza, no aguantó que ese paraíso lo estuvieran destruyendo los nativos para sembrar arroz, y que los árboles fueran a convertirse en muebles. Por eso comenzó a comprar lotes hasta completar 168 hectáreas.

El ingeniero Luis Gonzalo Moscoso, director científico y jefe de operaciones del Jardín, se lamenta de que unas 30 hectáreas de humedales y serranías habían sido taponadas para sembrar arroz.

En siete años construyeron la sede administrativa; iniciaron el inventario de plantas existentes; han reforestado alrededor de 17 hectáreas con mangle y otras especies en riesgo de extinción, y montaron un vivero en el que crecen semillas de los cedros huino, choibás, robles y abarcos con los que continuarán repoblando el bosque.

“La idea es que sea un centro de prácticas de las universidades, construir unos senderos y ofrecer visitas para infundirle a la gente el amor por la naturaleza”, expresa Luisa.

Hasta biblioteca

En el lugar hay además una muestra de 17 especies de palmas autóctonas, mariposario, reptilario, tortugario, una colección de orquídeas y bromelias, una biblioteca y hasta un centro comunitario.

Como el jardín debe ser autosostenible, la idea es construir cabañas y atraer turistas dispuestos a gozar de la exuberancia natural del Pacífico, con posibilidades además de practicar el canopy, buceo, kayak, navegar por manglares, hacer pesca deportiva, avistar ballenas o, simplemente, disfrutar de una caminata.

Doña Adela se instaló definitivamente allí hace cuatro meses, en una hermosa cabaña de madera, que le sirve de entrada al Jardín Botánico del Pacífico, para supervisar, personalmente, el montaje del proyecto.

20 jardines hay en Colombia

El nuevo Jardín Botánico del Pacífico es el vigésimo del país. Entre los existentes, según el presidente de la Red de Jardines Botánicos de Colombia, Alberto Gómez, hay entre 7 y 8 mil de las 26 mil especies florales presentes en Colombia.

Explica que existen otros jardines con bosques naturales, como los de Tuluá, Quindío y Caldas, pero no son comparables con el de Bahía Solano, en extensión ni biodiversidad presente.

Por ejemplo, allí existe un árbol de tallo exótico, llamado ‘costillo’, que se encuentra en extinción en el mundo, lo mismo que diversidad de palmas y orquídeas.

Para que un área de conservación sea reconocida como jardín botánico debe tener una colección de plantas sistematizada; proyectos de educación, investigación científica y conservación, y usar tecnologías no contaminantes, explica Gómez.

La certificación le permite suscribir convenios con entidades del Estado, contratos de arborización y recibir exoneraciones de impuestos, entre otros beneficios.

fuente/eltiempo.com/

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