El león se despereza
Murcia recuperará uno de sus símbolos más antiguos y queridos: el León del Malecón que, durante siglos, revalizó en popularidad con la Matrona
Es un león; pero en los últimos meses parecía un cachorrillo. Y no sólo porque la historia hubiera mordisqueado, con su boca de siglos afilados, su lomo de piedra arenisca. Cuando se creía perdido para siempre, fue recuperado de un oscuro almacén municipal y, desde entonces ha sido mimado y sometido a un profundo estudio y rehabilitación que muy pronto permitirá a los murcianos volver a disfrutar esta espléndida pieza. El León del Malecón, símbolo de la ciudad durante siglos, ocupó en sus últimos años un enorme pedestal junto al desaparecido Club Remo, frente a la genial pasarela de Manterola, que obligó a desmontarlo. Pero no fue ese su emplazamiento original.
El erudito Fuentes y Ponte hace referencia en su obra Murcia que se fue a «la antigua Puerta del León (Puerta de Orihuela), porque hasta la conquista había allí un busto de piedra que semejaba un león amenazando al Reino de Aragón con la nuestra fiereza, ahora se llama Puerta de Orihuela y el León está junto a la Puerta del Río». Mucho antes, en 1792, el Correo Literario de Murcia, un semanario de tirada nacional y auténtico precursor de los diarios, también publicó la existencia del león en aquella puerta.
Parece demostrado que la Puerta del León se llamó, con el paso de los años, Puerta de Orihuela. Allí se levantaba, en el antiguo barrio de Santa Eulalia, la remota ermita de San Blas, en cuya festividad se vendían los tradicionales rollicos del santo que, después de triturados y convertidos en harina, servían para preparar una espléndida horchata con fama de milagrosa. Algunas teorías apuntan a que aquel león fue ubicado en el Malecón cuando se levantó la pared del río, frente al Palacio del Almudí, como colofón a la obra.
La popularidad del león rivalizó durante siglos con la conocida Matrona de Murcia, convirtiéndolo en un símbolo de la ciudad hasta el extremo de que los vecinos del común exclamaban: «¡Es más murciano que el León del Malecón!». Entretanto, era reproducido en estampas y esculturas -como hizo el alcalde Bódalo- e incluso en las carrozas del Bando de la Huerta y la Batalla de las Flores. El león, por otra parte, es acaso la escultura que más críticas ha suscitado a lo largo de la historia, por el estado de abandono al que se veía sometido. Se cuentan por decenas los anuncios de restauración que, desde el siglo XIX, se han realizado sin llegar nunca ha concretarse. Ahora no sucederá lo mismo.
El último capítulo
El Ayuntamiento de Murcia inició la recuperación de la pieza hace casi un año, a través del Plan Murcia que se fue, identificando la escultura en un almacén del Centro de Arqueología de la Universidad de Murcia, ubicado en el campus de Espinardo. El León se encontraba desmontado, numeradas sus piezas, y su forma de conservación era la adecuada. El alcalde de Murcia, Miguel Ángel Cámara, solicitó entonces la colaboración de la Dirección General de Bellas Artes para abordar la recuperación de la obra. Y su demanda, impulsada por el director general, Enrique Ujaldón, tuvo éxito.
Esta escultura incluye el escudo más antiguo que se conserva con la séptima corona concedida a la ciudad de Murcia el 16 de septiembre de 1709 por Felipe V. El monarca premió así la fidelidad murciana durante la guerra de Sucesión. Las concesiones fueron otra corona real sobre un león y una flor de lis unida, y todo rodeado con el texto: «Priscas novissima exaltat et amor» (La nueva corona exalta a las antiguas, y el amor [a los monarcas, según la magistral traducción de la catedrática Francisca Moya del Baño).
Junto al León también se conserva el enorme basamento que lo sostenía y una placa de mármol negro que reza: «Se reedificó esta pared y entrada y el león del Malecón siendo corregidor y capitán a guerra, de esta ciudad, el señor Joachin de Pareja y Obregón (
) Año de 1776? Ahora, cuando la restauración está a punto de concluir, este mítico león comienza a desperezarse, dispuesto a rugir de nuevo en el lugar que le corresponde, tanto en la ciudad como en el corazón de los murcianos.
Fuente/laverdad.es